
Aromas de merlot y borgoña
color burdeos que refleja
una copa frente al fuego,
regusto a higos y nueces.
Y un terceto de silencio,
crepitar de llamas
y tu aliento.
Sólo cuando el helado puñal del dolor rasga mis costillas, soy capaz de escribir. De desmenuzar estas cuentas del collar de mis melancolÌas. Es entonces cuando mi alma herida, supura y cicatriza. Terapia hecha de letras, medicina alfabética. Por ello, estas ESQUIRLAS, limaduras de corazón amargo. Pues el dolor, compartido, aún con un blanco papel, se difumina. Este es su fin, y su comienzo. Pues si no sufro, no siento. Y si no siento, no soy.
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